"Prácticamente magia 2": cuando el reencuentro no alcanza para renovar el hechizo
Sandra Bullock y Nicole Kidman vuelven a ser las hermanas Owens casi treinta años después, pero la secuela se queda en el camino conocido: dirección sin vuelo, efectos añejos y secundarios que no despegaron. Una entrega que cumple para los fans y le queda chica a quien esperaba otra cosa.

Uno de los himnos no oficiales de los años noventa bien podría ser aquel que tarareaban las hermanas Owens mientras volaban en escoba por los suburbios de Massachusetts: "If You Wanna Be Happy". Lo cantaban a los gritos, con esa mezcla de ironía y dulzura que tenía la primera "Prácticamente magia". Y uno no puede evitar el que esa melodía vuelva a la cabeza cuando se sienta en la butaca a ver la secuela, porque el film insiste en convocarnos a ese mismo estado de ánimo: liviano, cálido, sin demasiadas pretensiones. La pregunta es si eso, hoy, alcanza.
Lo que vuelve, ante todo, es la dupla. Sandra Bullock y Nicole Kidman aceptan el desafío de retomar a Sally y Gillian Owens con la naturalidad de quien sabe que el tiempo, lejos de jugar en contra, les suma una gravedad que antes no tenían. La química entre ellas sigue siendo el motor real de la película. Hay escenas, sobre todo las que comparten a solas o en el viejo caserón de la tía Frances, donde el ritmo respira y el espectador vuelve a creer que ese hechizo particular, el de dos hermanas unidas por un don que las condena y las salva a la vez, todavía puede conmover. Es en esos ratos donde la espera de casi tres décadas se justifica.
Lo que no se renovó
El resto del film, en cambio, sostiene con dificultad su propio peso. La dirección de Susanne Bier, que en otras películas encontró un registro emotivo muy preciso, aquí no logra capturar ese tono otoñal y levemente melancólico que Griffiths tenía en la original. Las escenas de magia cotidiana, que deberían maravillar, están resueltas con efectos visuales que remiten a producciones televisivas de mediados de los noventa: de partículas, brillos genéricos, una digitalidad que ya no se disimula. En un cine donde el público se acostumbró a otras texturas, la propuesta se nota envejecida antes de tiempo.
Y acá aparece, me parece, la discusión de fondo que plantea esta secuela. Los 28 años transcurridos desde 1998 abrían un abanico enorme de posibilidades narrativas: cómo cambió el pueblo, cómo envejecía el don, qué heridas nuevas podían cargar Sally y Gillian después de haber atravesado el amor, la muerte y la elección de no pertenecer a ninguna parte. La película, sin embargo, opta por un camino decididamente conservador. Vuelve al mismo pueblo, casi a la misma casa, con conflictos que por momentos se sienten reciclados. Para quien busca reencontrarse con las hermanas Owens sin modificar demasiado la experiencia original, el film cumple y hasta emociona. Para quien esperaba una renovación, el balance termina siendo menos favorable.
“Uno entra al cine esperando reencontrarse con un hechizo y termina reencontrándose con una postal. Postales lindas, sí, pero fotocopias de una foto vieja.”Silvia Ferraro
La recomendación, en primera persona
Si me preguntan a mí, vaya por delante: fui al cine con expectativas tibias y salí con una sonrisa a medias. "Prácticamente magia 2" es un entretenimiento amable, pensado para fans de la original y para familias que quieren pasar un rato sin sobresaltos. Les recomiendo ir con paciencia, dejarse llevar por Bullock y Kidman, y no esperar demasiado del resto. Quien busque la renovación profunda que merecía esta historia, va a tener que seguir esperando. Mientras tanto, siempre nos quedará el recuerdo de aquella primera película, y el consuelo de saber que, al menos, las hermanas Owens siguen volando juntas.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Revelan el nuevo look de la protagonista de ‘Avatar 3’ y las altas apuestas de Disney

'The Brutalist': Adrien Brody construye un monumental sueño americano que se convierte en pesadilla

The X-Files vuelve a abrir sus expedientes: Ryan Coogler toma la lapicera y promete una dupla a la altura de Mulder y Scully
