Raccoon City, otra vez: Resident Evil vuelve al cine con un director que conoce el género
Zach Cregger se hace cargo de la franquicia y propone un recorrido por la ciudad maldita, conBryan como protagonista, dos científicos de Umbrella y guiños directos a los videojuegos de Capcom.

Yo jugué al primero y lo recuerdo como si fuera hoy: la puerta que no cedía, el pasillo que se tragaba la música, el corazón que se te iba a la garganta cuando el ruido te decía que algo estaba del otro lado. Aquella sensación de los creadores japoneses Shinji Mikami y Tokuro Fujiwara, cuando en mil novecientos noventa y seis Chris Redfield y Jill Valentine quedaron atrapados en una mansión llena de zombis, fue la piedra fundacional de una saga que ya lleva casi tres décadas y que ahora vuelve al cine con una historia original dirigida por Zach Cregger, el responsable de Barbarian y Weapons, dos de las sorpresas más inquietantes del género de terror en los últimos años.
La película sigue a Bryan, un protagonista que atraviesa Raccoon City en un recorrido que mezcla criaturas mutadas, accesos bloqueados, municiones escondidas y mucha oscuridad. Quienes seguimos a la franquicia sabemos que la ciudad de Raccoon ocupa un lugar central en el universo de Resident Evil, porque allí funciona un laboratorio de Umbrella, la farmacéutica responsable de los experimentos biológicos que desataron el apocalipsis zombi que atraviesa toda la saga. En el filme, ese peso recae sobre dos personajes secundarios muy interesantes: los científicos de Umbrella interpretados por Paul Walter Hauser y Zach Cherry, dos actores de comedia que el director reubica en el registro del terror para darle a la corporación una cara más humana de lo que estamos acostumbrados a ver.
Recorrido, no adaptación: las mecánicas del videojuego convertidas en trama
Lo que hace Cregger es tomar la lógica de supervivencia de los juegos de Capcom, esa estructura de ir de una zona a otra, abrir cerraduras, juntar llaves y cartuchos, y convertirla en el motor de la película. Bryan debe conseguir armas, encontrar municiones y atravesar lugares oscuros para enfrentar a las criaturas que aparecen en su camino. La acción pasa por las calles nevadas de Raccoon City, una alcantarilla, una granja abandonada y un hospital, y en cada uno de esos escenarios el personaje tiene que resolver un pequeño rompecabezas antes de seguir adelante. Es el viejo truco de los videojuegos para condicionar el avance del jugador, y acá está puesto casi sin disimulo en el guion.
- En la granja, Bryan consigue una escopeta, pero tiene que buscar cartuchos para poder usarla.
- Su arma larga pasa por una pistola y termina en un rifle de asalto que obtiene más adelante.
- La linterna lo acompaña en la nieve, lasalcantarillas y las calles, igual que en los juegos, donde ese objeto sirve para orientarse pero puede delatar la posición del jugador ante ciertos enemigos.
- En el granero lo espera un perro que lo persigue y cuya cabeza se abre para mostrar tentáculos.
- En el ascensor del hospital aparece otra criatura que lo ataca con vómito ácido.
- También hay un monstruo compuesto por fragmentos de cuerpos, que incorpora nuevos restos mediante sus tentáculos y aumenta a medida que avanza la película.
El universo Resident Evil, sin nostalgia ni explicaciones innecesarias
La franquicia empezó en mil novecientos noventa y seis con aquel juego de la mansión, y su segunda entrega, de mil novecientos noventa y ocho, sumó a Claire Redfield y a Leon Kennedy y llevó la historia a Raccoon City. Cregger retoma ese universo con escenarios, criaturas y dificultades que reconocen quienes jugaron, pero sin necesidad de explicarlos paso a paso. Para el público que se crió con PlayStation, todo vuelve a su lugar sin esfuerzo. Para quien nunca tocó un mando, la película funciona como una historia de terror independiente, con su propio ritmo y sus propias reglas.
“Yo voy a ir al cine con la mochila del jugador encima, pero también con la del adulto que vio Weapons y sabe que Cregger sabe incomodar. Me preparo para pasar miedo, para extrañar a Leon y Claire, y para descubrir, una vez más, que Raccoon City nunca se termina de ir del todo.”Silvia Ferraro
Si te gustó Weapons, si te bancaste Barbario y si alguna vez gritaste frente a la pantalla cuando un perro te daba un susto en un pasillo oscuro de Raccoon City, esta película te está esperando. Mi recomendación es verla en sala grande, con pochoclo, y entregarse al recorrido: Raccoon City, la nieve, la linterna y, otra vez, esa sensación inconfundible de que la puerta que tenés adelante tal vez sea mejor dejarla cerrada.
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