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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Rehabilitarse en el agua: cuando la pileta se vuelve una herramienta clínica y no solo un lugar para zambullirse

La hidroterapia reaparece como aliada en consultas de traumatología, reumatología y neurología. Qué dice la evidencia, cómo es una sesión y para qué pacientes se indica en la práctica cotidiana.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios · · 3 min de lectura
Rehabilitarse en el agua: cuando la pileta se vuelve una herramienta clínica y no solo un lugar para zambullirse

Son las diez de la mañana y en el club del barrio de Belgrano ya hay movimiento, aunque no precisamente el de los socios que vienen a nadar largos. En la pileta chica, la del fondo, el agua está a una temperatura que no invita a zambullirse de cabeza, sino a quedarse un rato. Ahí, con un fisioterapeuta al lado, Margarita, de 58 años, vecina de Núñez, está dando pasos dentro del agua después de una operación de rodilla. Me cuenta, mientras se apoya en el borde, que en su departamento subir la escalera le dolía y acá adentro siente que el cuerpo le pesa la mitad. La escena, repetida en centros de rehabilitación de la ciudad, vuelve a poner en agenda una modalidad que durante años quedó asociada al relax y que hoy se prescribe como una herramienta clínica concreta: la terapia acuática.

Qué es, en concreto, la terapia acuática

La terapia acuática es una forma de rehabilitación que se desarrolla en piletas de poca profundidad bajo la supervisión de fisioterapeutas o terapeutas ocupacionales. No requiere saber nadar ni implica una rutina deportiva convencional: las sesiones se diseñan a partir de una evaluación individual y se adaptan al estado de salud, la condición física y los objetivos de cada persona. Para muchos pacientes, la diferencia central respecto del gimnasio o del consultorio es que el agua cambia la forma en que el cuerpo ejecuta el movimiento.

Por qué el agua modifica la rehabilitación

El agua actúa como entorno terapéutico por cuatro propiedades: flotabilidad, resistencia, presión hidrostática y temperatura. La flotabilidad reduce el efecto de la gravedad sobre las articulaciones: con el agua a la altura de la cintura, una persona percibe que carga aproximadamente la mitad de su peso corporal, lo que facilita ejercicios que resultarían difíciles o dolorosos sobre una superficie firme. La resistencia del agua, por su parte, permite trabajar la musculatura sin necesidad de pesas u otros equipos, ya que el medio líquido ofrece una resistencia muy superior a la del aire. La presión hidrostática puede contribuir a reducir la hinchazón de tejidos blandos, y el agua tibia favorece la relajación muscular.

Para qué cuadros de salud se indica

  • Lesiones articulares y dolor crónico: artritis, osteoartritis, lesiones de rodilla, cadera, tobillo, hombro, cuello y zona lumbar.
  • Recuperación posquirúrgica y preparación previa a cirugías ortopédicas, donde se busca fortalecer el cuerpo antes de la operación o recuperar movilidad después.
  • Patologías de columna como hernias discales, estenosis espinal y lumbalgias crónicas.
  • Fibromialgia y otros cuadros con dolor generalizado, donde el agua tibia ayuda a tolerar mejor el movimiento.
  • Condiciones neurológicas como enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple y secuelas de accidente cerebrovascular, aprovechando que el sostén del agua permite practicar coordinación y marcha con menor riesgo de caídas.
“El trabajo en pileta puede emplearse para fortalecer el tronco y mejorar el equilibrio antes de avanzar hacia ejercicios en tierra.”Jenea Smith, fisioterapeuta de la Universidad de Missouri

Una sesión típica puede combinar movimientos de movilidad articular, ejercicios de piernas y brazos, trabajo de equilibrio y práctica de marcha. Los programas suelen organizarse en ciclos cortos, con el objetivo de que el paciente gane confianza y registro corporal para luego continuar el trabajo fuera del agua. En el caso de Margarita, la indicación vino de su traumatólogo después de revisar estudios y probar que en tierra la rehabilitación avanzaba con dolor. Acá, me dice mientras sale de la pileta, los pasos le salen sin que la articulación se queje. No es un milagro ni una moda: es la misma rehabilitación, con otra gravedad.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios

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