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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Remar la Setúbal: tres formas de meterse en la laguna que abraza a Santa Fe

Desde Arroyo Leyes, una empresa familiar organiza salidas en kayak para todos los niveles: paseos cortos frente al puente colgante, travesías de día entero por el Delta Superior y un lago artificial pensado para chicos y principiantes.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios · · 4 min de lectura
Remar la Setúbal: tres formas de meterse en la laguna que abraza a Santa Fe

Llego a Arroyo Leyes cuando todavía el sol pega de costado sobre los sauces y la brisa trae ese olor a barro y junco que tiene la laguna Setúbal a primera hora. En la bajada al agua hay dos kayaks amarillos apoyados contra el barranco y un muchacho que está cargando los remos sobre el techo de una camioneta. Me presento, le digo que vengo a ver cómo es una salida, y él me señala hacia un galpón abierto donde ya se reúne un grupo reducido con chalecos salvavidas naranja fluorescente. Es Carlos David Busaniche, el dueño de Setúbal Kayak's, el que se acomoda la gorra y me dice, con esa tonada santafesina que se estira al final de la frase: "Acá te metés al agua y empezás a ver cosas que no ves desde la ruta". La mañana recién empieza y la laguna parece un plato de plata teñido de rosa.

La Setúbal es el gran espejo de agua que bordea a la ciudad de Santa Fe, con 32 kilómetros cuadrados de superficie que se extienden desde los arroyos Aguiar y Leyes hasta el Canal de Acceso del puerto santafesino. Forma parte del sistema del Paraná, recibe caudales que llegan desde Brasil y debe su característico tono rojizo al aporte del río Bermejo, mientras que la salinidad que se percibe en algunos tramos viene de los arroyos Saladillo Dulce y Saladillo Amargo. Esa combinación le da al cuerpo de agua una identidad propia, con nutrientes y biodiversidad que la diferencian de otros tramos del litoral argentino.

Tres formatos para tres perfiles de palista

La propuesta de Setúbal Kayak's se ordena en tres modalidades según el tiempo disponible y la experiencia del que rema. Las salidas cortas se hacen cerca de la costa urbana, con el puente colgante como referencia visual y la silueta de Santa Fe del otro lado del agua. Las jornadas largas arrancan temprano y terminan al atardecer: meten nariz en el Delta Superior, donde la laguna se fragmenta en cientos de cauces menores, zanjones con corriente fuerte y pasajes entre islas con playas de piedra y arena. En el medio del recorrido largo, el equipo prepara una bondiola isleña desmechada para reponer fuerzas.

  • Salidas cortas frente a la costa urbana, con vistas al puente colgante y a la ciudad de Santa Fe.
  • Travesías de día completo por el Delta Superior, con almuerzo isleño incluido.
  • Lago artificial de aguas calmas, pensado para chicos y personas sin experiencia previa.
  • Alquiler del predio con acceso directo a los esteros para grupos que quieran quedarse más tiempo.

Antes de cada salida los guías dan un briefing de seguridad en el que detallan las características del recorrido, el equipamiento obligatorio y los puntos críticos. En tierra avisan sobre víboras y fauna silvestre en los senderos. En el agua remarcan dos cosas: las corrientes más intensas que aparecen al ingresar a ríos internos, y los camalotes que a veces bloquean arroyos menores y obligan a rodear o caminar por barrancas barrosas. Nada grave si uno va avisado, pero hay que ir avisado.

Una fauna que vuelve a aparecer

Lo que más llama la atención al remar es la cantidad de aves y la manera en que se dejan ver a corta distancia. Flamencos rosados, garzas, espátulas, chajás, patos y gallinetas forman parte del paisaje cotidiano de la laguna. El carpincho, que había quedado prácticamente desaparecido tras la bajante extraordinaria de la pandemia, vuelve a verse en la zona, y en los campos de las islas pastan caballos y vacas de los puesteros locales. Cuando arranca la temporada, las alfombras de irupé en flor suman otro detalle que distingue a la Setúbal de cualquier otro espejo de agua del litoral.

Antes de irme le pregunto a Carlos qué le diría a alguien que nunca remó en su vida. Se ríe, se apoya sobre el kayak y me responde con la misma parsimonia con la que arrancó la mañana: "Que arranque por el lago artificial, que se acostumbre al remo, y que después se anime a la laguna. La Setúbal te termina regalando algo que en la ciudad no vas a encontrar". Le creo. El sol ya subió, la brisa mueve los juncos y la punta del puente colgante se ve como una línea blanca del otro lado del agua.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios

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