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Domingo, 18 de octubre de 2026
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Ecos del Oeste

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Street Fighter: la pelea no es en la pantalla, es entre la crítica y el público

La nueva película basada en el videojuego abrió una grieta de 36 puntos en Rotten Tomatoes y reavivó un debate de larga data sobre cómo se mide el valor de un filme pensado como homenaje a una comunidad.

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Silvia FerraroCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Street Fighter: la pelea no es en la pantalla, es entre la crítica y el público

Lo dijo alguna vez el mismísimo sensei de los puños en los videojuegos, y la frase parece hecha a medida de lo que volvió a pasar: "Tienes que aceptar que tus debilidades forman parte de ti". Porque la nueva adaptación cinematográfica de Street Fighter, dirigida por Kitao Sakurai y protagonizada por Noah Centineo, Andrew Koji y Callina Liang, volvió a demostrar que cuando un personaje de la cultura pop salta del barrio a la pantalla grande, no todos los ojos lo miran del mismo modo. La película, estrenada en 2026, partió al medio al universo de las reseñas: en Rotten Tomatoes, el Tomatómetro que mide la opinión de la prensa especializada la dejó en un 43% de aprobación, mientras que el Popcornmeter, la herramienta que recoge las valoraciones verificadas del público, la empujó hasta un 79%. Son treinta y seis puntos de distancia, una brecha que la convierte en uno de los casos más notorios del año en la eterna pulseada entre críticos y espectadores.

Qué leyeron los críticos y qué leyeron los fans

Los primeros se quejaron, sobre todo, del guion y de un ritmo que no termina de encontrar su propio compás. Hablaron de chistes que no terminan de hacer pie, de una narración que va y viene sin consolidar del todo su tono. Algunos, igual, concedieron que las secuencias de pelea y el trabajo de animación en dos dimensiones sostienen el interés y que la película nunca se vuelve aburrida, aunque sus piezas no terminen de encajar como uno esperaría. Para los segundos, el asunto fue otro: celebraron las actuaciones de Centineo y de Liang como Chun-Li, se dejaron llevar por una banda sonora con aroma a los años noventa y reconocieron en pantalla los movimientos icónicos de cada personaje, esa coreografía que cualquiera que haya gastado monedas en un arcade lleva tatuada en la memoria. Buena parte del público entendió que la propuesta no iba en busca de profundidad narrativa sino a trasladar la energía del juego a la pantalla, y en ese objetivo consideró que la película cumplió.

  • La crítica apuntó al guion, al ritmo irregular y a chistes que no terminan de funcionar.
  • Los fans rescataron las actuaciones, la banda sonora y la fidelidad a los movimientos del juego.
  • Para la prensa, las secuencias de pelea sostienen la película aunque las partes no encajen del todo.
  • Para el público, el objetivo era claro y la película lo cumplió.

Un debate que viene de lejos y no se agota

Street Fighter no es la primera vez que toma ese camino: ya la franquicia había transitado la ruta de las adaptaciones que no necesitan el consenso crítico para encontrar su lugar entre la comunidad de jugadores. Y la respuesta masiva del público en esta ocasión sugiere que la fórmula conserva vigencia. El estreno reavivó, además, una discusión que cada tanto vuelve a las mesas de los portales de cine: ¿sirven los criterios habituales de la crítica para juzgar películas que nacen, casi a confesión, como cartas de amor a una comunidad? Pregunta abierta, sin respuesta única. Mientras tanto, la grieta entre el 43 y el 79 sigue abierta como un Hadoken suspendido en el aire.

“Tienes que aceptar que tus debilidades forman parte de ti.”Ryu, personaje de Street Fighter

Yo les confieso algo: cada vez que una adaptación de un videojuego que amé en mi infancia llega a la pantalla, lo miro con el corazón abierto y la libreta a medio cerrar. Acá me pasó eso. Por eso, si me preguntan a mí, les diría que le den una oportunidad antes de leer diez reseñas. Es probable que terminen del lado de los críticos, pero también es probable que, como tantos fans, terminen sonriendo cuando Ken suelte uno de sus piñas en dos dimensiones. Y a veces, eso alcanza.

SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos

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