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Jueves, 22 de octubre de 2026
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Tormentas en Neuquén: por qué levantar una reja puede ser una trampa y qué conviene hacer antes de que se desate el diluvio

La alerta amarilla volvió a encenderse sobre la provincia y las cuadrillas municipales trabajan contrarreloj. Un funcionario pidió con todas las letras que nadie toque las rejas de los sumideros y explicó qué hacer en casa para que la tormenta no encuentre todo trabado.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios · · 4 min de lectura
Tormentas en Neuquén: por qué levantar una reja puede ser una trampa y qué conviene hacer antes de que se desate el diluvio

Lo primero que escuché cuando bajé a comprar el pan esta mañana, en la esquina de siempre del barrio, fue a Marta, la del kiosco de la cuadra, quejándose del cielo plomizo que se venía cargando desde temprano sobre Neuquén. 'Ya está por caer otra vez, mirá cómo se puso todo', me dijo mientras acomodaba las bolsas de factura, con ese tono de quien ya pasó por varias tormentas y sabe que en estas latitudes la paciencia se gasta antes que el agua. Y no le faltaba razón: el Servicio Meteorológico Nacional, a través de su Sistema de Alerta Temprana, activó una alerta amarilla por tormentas para toda la provincia, con pronóstico de lluvias intensas en cortos períodos, ráfagas fuertes y caída ocasional de granizo, con acumulados que podrían ubicarse entre los 10 y los 35 milímetros y que, en algunos puntos, incluso superarían ese techo.

La situación preocupa porque llega sobre una semana en la que las precipitaciones ya excedieron el promedio anual en la zona. Esa saturación previa del suelo le pone un techo muy bajo a la capacidad de absorción y obliga al sistema pluvial a trabajar a contrarreloj: el agua baja rápido desde la barda hacia el río, y si en el camino encuentra algo que tape el escurrimiento, la calle se transforma en una pileta en cuestión de minutos. Por eso, en las últimas horas, cuadrillas municipales hicieron tareas preventivas en sumideros, canales entubados y canales a cielo abierto. La ciudad tiene 360 sumideros, una cifra que ayuda a dimensionar la red y también a entender por qué cada uno de esos puntos se vuelve crítico cuando se combinan suelo saturado y lluvia intensa.

El enemigo está en la vereda, no en el cielo

Le pregunté al subsecretario de Limpieza Urbana, Cristian Haspert, dónde estaba el verdadero cuello de botella y su respuesta fue directa: en la basura. 'El principal problema son los residuos que tapan las rejas: botellas, cartones, plásticos y bolsas que llegan desde la vía pública o de cestos revueltos', explicó. Y agregó un dato que a mí, mientras lo escuchaba, me quedó dando vueltas: cuando una cuadra se inunda de cordón a cordón, el origen más frecuente es un tapón dentro del sistema, y en esos casos hay que esperar uno o dos días hasta que baje el nivel para poder ingresar y destapar los conductos. O sea, la solución no es mágica ni instantánea, y el daño se previene (o no) mucho antes de que caiga la primera gota.

“Se puede caer una persona, un animal o un vehículo, porque si hay mucha agua no lo ves. Las rejas no frenan el agua, lo que hacen es impedir que la basura entre al sistema y lo obstruya.”Cristian Haspert, subsecretario de Limpieza Urbana de la Municipalidad de Neuquén

La frase la dijo con la tranquilidad de quien repite un mensaje que lleva años intentando instalar, y a mí me pareció la advertencia más importante de toda la nota. La orden municipal es categórica: no hay que levantar las rejas de los sumideros bajo ninguna circunstancia, porque debajo del agua puede haber una abertura profunda que representa un riesgo serio para personas, animales y hasta para un auto que intente cruzar. Esas rejas, justamente, están para que la basura no entre al sistema, no para que el agua quede contenida afuera. Esa confusión, la de pensar que la reja frena el agua, es la que termina generando accidentes que se podrían haber evitado con un poco de sentido común.

Lo que cada vecino puede hacer antes de que se desate el temporal

  • Limpiar las canaletas del techo de la casa y revisar desagües domiciliarios para que el agua encuentre camino libre cuando empiecen las lluvias intensas.
  • Pospone la salida de residuos hasta el viernes, una vez levantada la alerta, para evitar que bolsas y cajas terminen volando o tapando sumideros.
  • No circular por calles anegadas si no se puede estimar la profundidad del agua: debajo puede haber un pozo, una tapa abierta o un sumidero sin reja.
  • Asegurar objetos sueltos en patios y terrazas (macetas, tendederos, chapas) para que el viento no los convierta en proyectiles.
  • Evitar sacar a mascotas o niños a zonas bajas o cerca de canales a cielo abierto mientras dure la lluvia, porque el caudal sube en minutos.
  • No manipular rejas ni intentar destapar sumideros por cuenta propia: es un trabajo de las cuadrillas municipales con equipo adecuado.

Volví al kiosco de Marta cuando la charla ya estaba terminando, le conté lo que me había dicho Haspert y le advertí lo de las rejas. Ella asintió con la cabeza, me dijo que en su cuadra siempre hay algún vecino que levanta la tapa cuando se acumula el agua, y me confesó que cada vez le cuesta más convencerlo de que eso no es una solución sino un peligro. El pronóstico para el viernes muestra una mejora progresiva y la inestabilidad comenzaría a ceder, así que la ventana para ponerse a tono con la casa y la vereda es esta. Como me dijo Marta mientras le pagaba las medialunas: 'Menos mal que ahora lo sabemos, después no sirve de nada quejarse'. Tiene razón: con el cielo de Neuquén ya cargando nubes, la mejor tormenta es la que se previene en casa antes de que la primera gota toque el asfalto.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios

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