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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Treinta kilómetros de paciencia: el tramo de la Ruta 40 que ya nadie quiere transitar sin mirar el reloj

Quien planee cruzar desde Junín de los Andes hacia Zapala debe saberlo: la calzada acumula pozos severos durante un trecho muy largo, muchos cubiertos de agua tras las últimas lluvias. El riesgo es real para cubiertas y suspensiones, y los viajeros que lo conocen recomiendan circular de día, a velocidad moderada y con un auxilio mecánico a mano.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios · · 4 min de lectura
Treinta kilómetros de paciencia: el tramo de la Ruta 40 que ya nadie quiere transitar sin mirar el reloj

Lo veo cada vez que paso por la estación de servicio del ingreso a Junín, sobre la Ruta 40. Los viajeros que cargan combustible me preguntan lo mismo antes de seguir hacia el norte: si la ruta está transitable, si conviene cargar más combustible del habitual para no tener que frenar de golpe frente a un pozo, si conviene sacar el seguro mecánico antes de salir. La pregunta ya forma parte del ritual de partida, como cargar la mochila o revisar las cubiertas. Y lo digo yo mismo, que llevo años cubriendo noticias de la zona cordillerana: la advertencia es, hoy por hoy, ineludible.

El tramo que une Junín de los Andes con Zapala, en el corazón de la provincia de Neuquén, arrastra un deterioro que no nació con las últimas lluvias, aunque estas lo hayan empeorado. Quienes lo transitan de manera frecuente coinciden en describir una calzada plagada de pozos durante unos treinta kilómetros, varios de dimensiones notables, difíciles de esquivar aun cuando se circula despacio. La particularidad que más preocupa es que muchos de esos hundimientos quedaron cubiertos por agua, de modo que la profundidad real se vuelve una incógnita hasta que la rueda pasa por encima. El golpe contra la suspensión llega entonces sin aviso, y el daño a las cubiertas aparece como una posibilidad concreta, no como una hipótesis lejana.

Un problema viejo que se agrava con el clima

Los vecinos de la zona lo vienen señalando desde hace tiempo. Raúl, comerciante de Junín de los Andes que suele viajar a Zapala por trámites de carga, me dijo la semana pasada, mientras cargaba nafta en su camioneta, que hace años que esquiva los mismos pozos y que cada lluvia los agranda. "El año pasado ya estaba mal, este año está peor", resumió sin dudar, antes de mostrarme una cubierta que había tenido que reponer tras el último viaje. Su testimonio se suma al de otros viajeros que, en los últimos meses, reportaron cubiertas destrozadas y roturas mecánicas en distintos puntos del corredor.

El impacto no se limita al tramo puntual. Quienes transitan con frecuencia la región mencionan otros corredores con deterioro similar en la zona, entre ellos la Ruta Nacional 52 y la Ruta Nacional 51, por lo que la decisión de postergar viajes en auto particulares ya empezó a aparecer entre quienes suelen planificar escapadas hacia el sur neuchino. La advertencia que repiten es siempre la misma: mejor revisar bien el vehículo antes de salir, y mejor todavía considerar medios alternativos si el destino lo permite.

Recomendaciones prácticas antes de salir a la ruta

  • Circular de día y a velocidad moderada, para distinguir los pozos con anticipación y reducir el riesgo de un golpe seco.
  • Llevar una cubierta de repuesto en buen estado, revisada antes de partir, porque el riesgo de pinchaduras es alto en este tramo.
  • Tener a mano el número de un auxilio mecánico y de una grúa, idealmente con cobertura en la zona, ya que la señal de celular es irregular en varios sectores.
  • Verificar el estado general de la suspensión, los amortiguadores y la presión de los neumáticos antes de emprender el viaje.
  • Consultar el parte vial actualizado en los puntos de información routière o en las oficinas locales de turismo antes de salir.

La Ruta 40 en Neuquén es, además, un corredor central para acceder a destinos turísticos muy concurridos, sobre todo de cara a la temporada estival que se avecina. El aumento del caudal de vehículos que suele llegar con el verano encuentra, en este caso, una calzada con daños acumulados y sin mejoras recientes a la vista. Quienes tengan el viaje programado deben contemplarlo como un factor más a la hora de planificar horarios, paradas y reservas.

Mientras espero el colectivo en la puerta de la terminal de Junín, veo a otra familia descargando valijas y mirando el mapa con preocupación. La mujer, de nombre Marta y vecina del barrio Centro, se acerca y me pregunta por el estado de la ruta hacia Zapala. Le cuento lo que vengo contando acá, le recomiendo cargar una rueda extra y le sugiero salir temprano, con el tanque lleno y el teléfono cargado. Se va con la advertencia metida en el bolsillo, igual que Raúl con su cubierta nueva. Y uno se queda pensando que la información, en estos casos, termina siendo el mejor equipamiento que un viajero puede llevar.

Si ya recorriste ese tramo o tenés un viaje planeado por la zona, contanos tu experiencia en los comentarios. Tu aporte puede servir para que el próximo que se ponga al volante llegue un poco más prevenido al otro lado.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios

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