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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Ecos del Oeste

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Un pibe de cinco años, una batería y el sueño de pisar el Gran Rex

PJ Kids, el trío familiar que integran Periko, Jessi León y su hijo Milo, abrirá el show de Los Meñiques de la Casa con un repertorio que cruza rock, funk y ritmos latinos hecho a la medida de los más chicos.

SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Un pibe de cinco años, una batería y el sueño de pisar el Gran Rex

Hay una frase que se repite en las canciones de PJ Kids y que también parece el lema no escrito de esta familia sobre el escenario: "somos un equipo", el mismo título del disco que acaban de presentar y que lleva la firma rítmica más tierna del rock argentino, la de Milo, un nene de cinco años que se sienta detrás de la batería como si llevara toda la vida haciéndolo. Este domingo 20 de septiembre, ese equipo de tres se sube por primera vez al Gran Rex, nada menos, y lo hace abriendo el show de Los Meñiques de la Casa, un cruce que a los que peinamos canas nos devuelve esa sensación de que la música infantil también puede sonar grande, profesional y, sobre todo, genuina.

Una banda que nace en la cocina de casa

La historia de PJ Kids empieza, como tantas buenas historias del rock nuestro, en una cocina, en un living, en ese rincón de la casa donde un chico de tres años y medio se acerca con las baquetas y empieza a seguir la música que suenan sus viejos. Periko y Jessi León ya tenían una carrera como dúo de pop con nominaciones al Latin Grammy y casi cinco años dedicados a producir para otros artistas cuando su hijo, que apenas alcanzaba el pedal del bombo, les cambió los planes. Lo que arrancó como un juego se transformó en repertorio, en ensayos después del colegio y, finalmente, en una banda con dos discos editados en apenas un año y medio: el primero fue "Hecho en casa para tu casa", una declaración de principios, y el segundo, justamente, "Somos un equipo", donde cada batería lleva la firma de Milo.

“Las canciones fueron pensadas para que Milo pudiera tocarlas también en los recitales, y en el estudio participa proponiendo ritmos, no solamente ejecutando lo que le indicamos. Esa es la magia del proyecto.”Periko

El repertorio que van a mostrar en el Gran Rex está pensado para compartir entre chicos y adultos, esa franja etaria que muchas veces queda olvidada por la industria musical, y aborda situaciones cotidianas de la infancia con una honestidad que a uno lo deja pensando en sus propios miedos de chico: la alimentación, la confianza personal y, claro, el terror a los monstruos que viven debajo de la cama. Temas como "Cree en ti" y "Monstruos" trabajan la autoestima y el acompañamiento familiar con arreglos que mezclan rock, funk y ritmos latinos, una combinación que le saca el sambenito de canción de cumple a la música para chicos y la planta en un lugar de respeto sonoro.

  • Una banda familiar con dos discos en un año y medio: "Hecho en casa para tu casa" y "Somos un equipo".
  • Milo grabó todas las baterías de su segundo álbum y propone sus propios ritmos en el estudio.
  • Giras previas en Miami, con shows en el James L. Knight Center y el Fillmore Theater, antes del desembarco en el Gran Rex.
  • Más de 15 millones de visualizaciones en YouTube durante el último año, fruto de su actividad digital.
  • Una agenda que incluye una colaboración con Canticuénticos para fin de año y un tercer disco anunciado para 2026.

Lo que más me emociona de esta historia, y se lo confieso al lector porque de eso se trata escribir de música, es cómo convive la logística de una banda con la vida de un nene que todavía tiene que hacer la tarea y jugar al fútbol o amasar plastilina cuando se le terminan las ganas. Periko lo cuenta con esa mezcla de orgullo y sentido común que tienen los padres músicos: cuando Milo quiere parar, paran, y salen a la plaza. Esa es, en definitiva, la enseñanza más profunda de PJ Kids, que la música no es un trabajo forzado sino un juego que se vuelve serio sin dejar de ser juego, y que un pibe de cinco años puede pararse frente a dos mil personas en el Gran Rex con la misma naturalidad con que se sube a un banco de plaza a tocar el parche de un tambor imaginario.

Si tienen peques en casa, o si simplemente quieren reencontrarse con esa versión infantil que a veces se nos olvida que también supimos ser, mi recomendación es que se acerquen este domingo al Gran Rex y se dejen llevar por PJ Kids, porque lo que va a sonar ahí arriba no es solo rock para chicos, es la prueba viva de que la música, cuando se hace con amor y sin prisas, todavía puede juntar a una familia entera alrededor de un escenario y hacer que un país entero sonría.

SF
Silvia FerraroCultura y espectáculos

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