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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Una nueva manera de cruzar la provincia: 50 minutos de aire entre Neuquén y dos destinos que pedían otro ritmo

Una aerolínea neuquina empezó a volar esta semana desde la capital hacia Chos Malal y Chapelco con aviones de 19 plazas, tarifas que arrancan en 140.000 pesos el tramo y frecuencias todavía limitadas; los pasajes de septiembre ya casi no quedan.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios · · 4 min de lectura
Una nueva manera de cruzar la provincia: 50 minutos de aire entre Neuquén y dos destinos que pedían otro ritmo

Lo veo todos los días en la oficina de venta de pasajes, sobre calle Independencia: vecinos de Chos Malal que llegan a la madrugada para tomar el colectivo de las seis de la mañana, con un bolso térmico y la esperanza de resolver un turno médico o un trámite bancario en la capital y volver antes de que se haga de noche. Por eso, cuando me acerqué esta semana al mostrador de una agencia del centro neuquino para entender qué estaba pasando con los vuelos que acababan de arrancar, lo hice pensando en ellos, en esa gente que conozco de toda la vida y que hace seis horas sentada arriba de un micro para hacer 380 kilómetros. La respuesta fue concreta: desde esta semana hay dos rutas aéreas dentro de la provincia de Neuquén, una hacia el norte y otra hacia el sur, operadas por una empresa local con aviones biturbohélice de 19 plazas, y la demanda ya se siente en la cantidad de butacas vendidas para septiembre.

El primer vuelo despegó el lunes a las diez de la mañana con destino a Chos Malal, en el norte neuquino, y desde entonces la compañía empezó a tejer una red chica pero esperada por muchísimos vecinos del interior. La misma línea conecta también con Chapelco, el aeropuerto que sirve a San Martín de los Andes, en el sur cordillerano. En los dos casos el tiempo de vuelo es de 50 minutos, contra las seis horas promedio que demanda el colectivo y, en algunos trayectos, hasta seis horas y media si se toma el servicio cama. Para quien necesita resolver algo en Neuquén capital y volver el mismo día a su pueblo, la diferencia no es menor: es literally cambiar un día entero de viaje por una mañana.

Frecuencias, horarios y precios que ya están en la calle

  • Chos Malal: dos frecuencias semanales. Lunes, salida a las 10:00 y regreso a las 11:20. Jueves, salida a las 13:10 y regreso a las 14:25. Septiembre: $140.000 por tramo, $280.000 ida y vuelta. El colectivo cuesta $99.600 el tramo.
  • San Martín de los Andes (Chapelco): tres frecuencias semanales, martes, jueves y sábados. En todos los casos la salida desde Neuquén es a las 10:00 y el regreso a las 11:20. Septiembre: $175.000 por tramo, $350.000 ida y vuelta. El servicio cama por tierra ronda los $137.000 el tramo.
  • Aeronaves: biturbohélice de 19 plazas, modelo habitual para rutas cortas de montaña.
  • Disponibilidad de septiembre: escasa en ambas rutas, según la información que brindan las agencias habilitadas.
  • Compra de pasajes: sitio web de American Jet y agencias de viajes de Neuquén autorizadas para operar las rutas.

Lo que más me llamó la atención, después de conversar con varias agencias del microcentro, es que los pasajes de septiembre ya casi no se consiguen. No es que la ruta esté saturada de turistas internacionales: lo que se agotó, me dicen los vendedores con tono sorprendido, son las butacas de vecinos que vuelan por trámites, por trabajo o para visitar a un familiar internado. Esa es la foto que uno tiene que mirar para entender de qué se trata esta novedad.

“La idea es que los vuelos perduren en el tiempo, no sólo para fomentar el turismo sino para ayudar a la comunidad a estar más conectada por temas laborales o de salud.”Sergio Sciacchitano, subsecretario de Turismo de la provincia de Neuquén

El funcionario me explicó por teléfono cómo se sostiene económicamente el esquema: la provincia aporta fondos para garantizar un umbral del 80 por ciento de ocupación por vuelo, y si las 19 plazas se venden completas, ese aporte público baja a cero. Es, en criollo, un modelo de subsidio inicial que se va retirando a medida que la demanda se hace firme. La lógica, dicen en la Subsecretaría, es empezar con aviones chicos para asegurar ocupación y, si la gente responde, escalar a aeronaves de mayor capacidad. No es una aventura improvisada, aunque tampoco una promesa escrita en piedra: es un primer paso que el gobierno neuquino decidió financiar para ver si la provincia se conecta, de una vez, por aire.

Vuelvo a la agencia de la calle Independencia, donde atendió Miriam, la misma pibe que conoce de memoria a los pasajeros de la línea a Chos Malal. Me dijo, mientras cargaba una reserva en la computadora, que esta semana le cambió el tono de las consultas: ya no es el turista que pregunta por Bariloche o por Chapelco para esquiar, sino el vecino de Covunco Abajo, de Las Ovejas o de Huinganco que pregunta si le conviene pagar 140.000 pesos para ir y volver en el día a hacerse un estudio médico. Y se nota en la cara de alivio que pone cuando le confirman que hay lugar en el vuelo del jueves a la tarde. Eso, más allá del precio y de los horarios, es lo que verdaderamente se puso en marcha esta semana en Neuquén: una forma nueva, más corta y más digna, de moverse por la propia provincia.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios

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