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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Una semana con el cielo tapado: el bloqueo atmosférico que no deja asomar el sol en el AMBA

Un centro de altas presiones instalado sobre el Atlántico mantiene la ciudad y el conurbano atrapados entre nubes, lloviznas y temperaturas que se niegan a subir. El miércoles y el jueves serán los días más complicados, y la mejoría recién asomaría el lunes que viene.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios · · 4 min de lectura
Una semana con el cielo tapado: el bloqueo atmosférico que no deja asomar el sol en el AMBA

Son las nueve de la mañana y en la esquina de mi casa, en el barrio de Belgrano, el panorama se repite como una postal que ya nadie quiere mirar: el cielo está gris, hay una humedad que se pega a la ropa y el aire trae ese olor a pavimento mojado que suele aparecer incluso cuando no llovió. Camino hasta la panadería y me cruzo con Marta, que vive a dos cuadras y sale con el piloto puesto. Me dice, con esa mezcla de resignación y humor que tenemos los porteños cuando el tiempo se ensaña: "Llevo cuatro días cambiando la remera de salidas porque la tengo que sacar húmeda. Ni el placard me seca ya." Su frase, casi sin querer, termina describiendo lo que estamos viviendo en toda la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense: una semana entera con el cielo encapotado, sin sol y con temperaturas que se quedaron en el placard del invierno.

Lo que pasa no es un capricho del clima ni una simple seguidilla de días feos. Detrás de este gris permanente hay un fenómeno meteorológico con nombre y apellido: se trata de un bloqueo atmosférico. En concreto, un centro de altas presiones se instaló sobre el océano Atlántico y, desde ahí, funciona como una pared invisible que impide que otra masa de aire, más seca o más cálida, pueda avanzar sobre nuestra región. Mientras esa pared siga firme, el AMBA queda condenado a recibir vientos del este y del sudeste, que arrastran humedad desde el río y la costa y mantienen la atmósfera cargada.

Por qué no mejora el tiempo

El bloqueo, en criollo, es un anticiclón que se queda quieto donde no debería quedarse tanto tiempo. Al no moverse, obliga a los sistemas de mal tiempo a dar un rodeo o, directamente, a disiparse sin terminar de irse. El resultado para nosotros es doble: por un lado, no llegan los frentes fríos secos que suelen traer jornadas de sol en esta época del año; por el otro, la humedad que viene del río y del Plata se acumula día tras día sin que nada la barra.

Eso no significa que vaya a llover de manera constante y torrencial. Lo que tenemos son lloviznas intermitentes, bancos de niebla matinales y esa sensación de frío húmedo que se mete en los huesos, sobre todo a la mañana temprano. Las temperaturas, además, ayudan poco: las mínimas de la semana se mueven entre los 11 y los 13 grados y las máximas no van a pasar de los 18. Hay muy poca amplitud térmica, es decir, poca diferencia entre lo que hace de día y de noche, y eso hace que la jornada se sienta larga y monocorde.

Miércoles y jueves: lo peor de la semana

  • Miércoles: la probabilidad de lluvia supera el 70%, con chaparrones ocasionales que podrían dejar hasta 5 milímetros de agua acumulada. Cielo cubierto durante todo el día y viento del sector este, algo molesto pero sin grandes ráfagas.
  • Jueves: se perfila como la jornada más activa de toda la semana. También con más del 70% de probabilidad de precipitaciones y registros que podrían alcanzar los 10 milímetros. El viento se hace más presente, con velocidades de entre 10 y 20 kilómetros por hora y ráfagas que, en la zona ribereña, podrían tocar los 40.
  • Viernes: el cielo seguirá mayormente nublado, con nuevas chances de lloviznas aisladas. Las temperaturas se mantendrán en el rango de 13 a 17 grados y la humedad seguirá siendo la gran protagonista del día.

La zona del río, con viento más marcado

Los que viven o circulan por la Costanera, por la zona de La Boca, por San Isidro o por Tigre ya lo vienen notando: el viento se siente más fuerte cuando uno se acerca al río. Hacia el tramo central de la semana, las ráfagas pueden llegar a los 40 kilómetros por hora. No estamos hablando de un temporal, pero sí de condiciones incómodas para manejar bicicleta, caminar por la rambla o sacar al perro a la noche.

Recién el lunes que viene podría volver el sol

El fin de semana traerá una pequeña tregua: seguirá nublado, pero la probabilidad de lluvia empezaría a bajar y podrían abrirse algunos claros. Sin embargo, la mejora sostenida, con jornadas más estables y con presencia del sol, recién se espera para el inicio de la semana que viene, cuando el bloqueo atmosférico se debilite y deje pasar otro tipo de circulación.

Vuelvo a Marta, a la salida de la panadería, ya con el medio kilo de facturas bajo el brazo. Me pregunta, mientras se acomoda el piloto: "Che, ¿esto va a seguir así todo el mes?" Le contesto que no, que la pared de altas presiones se tiene que mover en algún momento, y que el lunes que viene, si todo sale como prevén los especialistas, podríamos volver a ver el cielo celeste que nos gusta a los argentinos. Se ríe y me dice: "Mirá, mientras tanto me voy a comprar un buen libro, que al menos para leer no hace falta sol." Me despido y me queda la sensación de que, en esta semana larga y gris, el mejor antídoto es la paciencia y un buen piloto a mano.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios

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