A pedalear entre lagos: la Ruta de los Siete Lagos suma adeptos en bicicleta
El clásico trayecto neuquino de 110 kilómetros entre Villa La Angostura y San Martín de los Andes se puede hacer en bici tradicional o eléctrica, con dos modalidades y un calendario que va de noviembre a abril

La Ruta de los Siete Lagos, ese clásico de cualquier viaje por la Patagonia argentina, dejó de ser patrimonio exclusivo de autos y combis. Cada vez más viajeros la encarcan en bicicleta, atraídos por la idea de tomarse el tiempo para mirar de cerca lo que durante un viaje en vehículo se cruza en un pestañeo: los bosques de coihues y lengas, las cascadas y los espejos de agua que le dan nombre al recorrido. El tramo, de unos 110 kilómetros, une Villa La Angostura con San Martín de los Andes y atraviesa los parques nacionales Lanín y Nahuel Huapi, pasando por los lagos Lácar, Machónico, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso y Espejo.
Dos formas de hacer el camino
La primera opción es el viaje autónomo: se alquila una bicicleta con un pequeño trailer (casco, inflador, cámaras de repuesto, kit de parches, herramientas, candado y chaleco reflectivo incluidos), se retira en San Martín de los Andes y se devuelve en Villa La Angostura. El recorrido habitual dura tres días y dos noches, y los campings del camino están señalados en un mapa que entrega la empresa de alquiler.
La segunda es el paquete organizado, que suele arrancar en Bariloche e incluye el Circuito Chico, Paso Córdoba, Laguna Rosales y los Arrayanes antes de enlazar con la Ruta de los Siete Lagos. Dura cinco días, se maneja en grupos de entre 30 y 40 personas, ofrece bicicletas eléctricas y suma guías, mecánicos y vehículo de apoyo. Esta modalidad es la que suelen elegir los viajeros mayores de 50 años, que prefieren la logística resuelta. También hay operadores con itinerarios más cortos, de dos, tres o cuatro días, saliendo desde Villa La Angostura hacia San Martín de los Andes, con logística previa y posterior incluida.
Qué piden las piernas
Los testimonios de quienes ya hicieron el recorrido coinciden en un punto: no hace falta ser ciclista de alto rendimiento, pero sí tener un piso físico aceptable. El segundo día suele ser el más exigente por la acumulación de kilómetros y los desniveles. Para quien vive en zonas llanas, como Buenos Aires, se recomienda un entrenamiento previo de cinco o seis meses con foco en fuerza de piernas, salir a rodar en calle (no solo en bicicleta fija) y practicar el manejo de cambios y piñones. En la mesa, proteínas e hidratos antes y durante el recorrido ayudan a sostener el esfuerzo.
Cuándo ir y cuándo no
La temporada recomendada va de noviembre a abril. Para evitar multitudes en los campings y en la ruta, conviene dejar enero afuera del calendario.
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