Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Ecos del Oeste

Ecos del Oeste

Portada — Vida —

Cinco llaves distintas para abrir el mismo problema: por qué el cardiólogo suele recetar varios fármacos a la vez

Después de un evento cardiovascular es habitual volver a casa con más de una caja. La explicación pasa por entender que el corazón puede fallar por motivos diferentes y que cada medicamento ataca un flanco específico.

HQ
Hernán QuirogaSociedad y barrios · · 3 min de lectura
Cinco llaves distintas para abrir el mismo problema: por qué el cardiólogo suele recetar varios fármacos a la vez

Cuando alguien sale del consultorio con varias cajas de medicamentos después de un infarto, una arritmia o un simple cuadro de presión alta, la primera reacción suele ser la misma: mirar el bolso, contar los blisters y preguntarse para qué sirve cada cosa si todos terminaron en la misma receta. La respuesta es bastante más simple de lo que parece, y tiene que ver con la forma en que trabaja el corazón: puede fallar por razones distintas y simultáneas, y un solo fármaco no alcanza a cubrirlas todas.

Lo explica en la práctica cotidiana la médica cardióloga Fernanda López (MP 45.112), que atiende en el barrio de Belgrano y que reconoce que la consulta termina casi siempre con la misma pregunta del paciente: "doctora, ¿y por qué tantas pastillas?". "Porque el corazón es un motor que se enferma por varios costados al mismo tiempo —me dijo esta semana mientras revisaba a un vecino de Saavedra, Jorge, de 62 años, que el lunes había tenido un susto con la presión—. Si le duele una rodilla le doy algo para el dolor; pero si tiene la presión alta, el colesterol subido y una arritmia encima, necesito medicar cada cosa por separado, porque ningún fármaco hace todo junto". Jorge volvió a su casa con cuatro cajas distintas y una explicación que, según contó, le cambió la cabeza.

Presión arterial: el motor que se desgasta

La hipertensión es uno de los motivos más frecuentes por los que el médico decide empezar un tratamiento. Cuando la presión se mantiene alta en el tiempo, el músculo cardíaco trabaja con más esfuerzo del que debería y, de a poco, se va dañando junto con los vasos sanguíneos. Para bajarla se usan varias familias de fármacos que actúan por caminos diferentes: los inhibidores de la ECA bloquean una hormona que estrecha los vasos; los ARA-II, conocidos por nombres que terminan en "sartán", impiden que esa misma hormona haga efecto; los betabloqueantes bajan la frecuencia cardíaca y amortiguan la acción de la adrenalina; y los bloqueadores de los canales de calcio relajan los vasos o, en otros casos, desaceleran el pulso. Cada uno apunta a un mecanismo distinto y por eso muchas veces se combinan.

Colesterol LDL: el enemigo silencioso

El colesterol LDL, conocido como colesterol "malo", se trata en paralelo porque su acumulación en las arterias es una de las causas principales de infartos y accidentes cerebrovasculares. Las estatinas son los fármacos más usados con ese objetivo y, además de bajar el LDL, pueden colaborar en reducir la inflamación de los vasos. Se indican tanto después de un infarto o de la colocación de un stent como en personas con factores de riesgo que todavía no tuvieron un evento. Cuando las estatinas no alcanzan o no se toleran, el especialista puede sumar ezetimiba o pasar a inyectables como los inhibidores de PCSK9, que bajan el colesterol por una vía diferente.

Coágulos, arritmias y retención de líquidos: las otras piezas del rompecabezas

Jorge, el vecino de Saavedra, hoy toma cuatro medicamentos distintos: uno para la presión, una estatina para el colesterol, una aspirina y un diurético suave para sacar el líquido que le venía reteniendo en los tobillos. "Cuando me los puso juntos pensé que se había equivocado —me dijo, mientras tomaba un café en la esquina de su casa—. Después me explicó que cada uno hace lo suyo y que dejarlos es peor que tomarlos. Ahora los tengo todos acomodados en la mesita de luz y cada mañana los paso uno por uno como si fueran las llaves de un mismo portón". Esa imagen, dicen los especialistas, es bastante exacta: no son cuatro remedios para el mismo problema, sino cuatro llaves distintas que abren puertas diferentes pero que, juntas, terminan cuidando al mismo corazón.

HQ
Hernán QuirogaSociedad y barrios

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo