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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Dos frutas y una misma pelea: la pulseada del kiwi y la ciruela pasa contra el estreñimiento, según la ciencia

Un repaso por los mecanismos que ponen en marcha cada una, qué dice la evidencia clínica y por qué los especialistas piden incorporarlas de a poco, sin esperar milagros.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios · · 3 min de lectura
Dos frutas y una misma pelea: la pulseada del kiwi y la ciruela pasa contra el estreñimiento, según la ciencia

El mostrador de la verdulería de Raúl, en Villa Devoto, empieza a las siete de la mañana y a esa hora ya hay señoras preguntando si habrá kiwi fresco. Es una escena menor, casi de costumbre, pero sirve para entender algo que la gastroenterología repite hasta el cansancio: cuando la panza se queja, la gente primero busca una fruta antes que un laxante. Y en esa búsqueda hay dos nombres que aparecen una y otra vez: el kiwi y la ciruela pasa.

El estreñimiento es uno de los motivos de consulta más frecuentes en consultorios de digestivo, y antes de pasar a cualquier medicación las guías recomiendan tocar tres teclas: alimentación, hidratación y fibra en forma gradual. Ahí es donde estas dos frutas se ganan un lugar propio, porque cada una trabaja por carriles distintos y los estudios clínicos las vienen respaldando hace rato.

El kiwi: fibra que retiene agua

La Organización Mundial de Gastroenterología coloca a la fibra y al agua como los primeros pilares para destrabar el intestino. El kiwi responde a ese manual: suma fibra soluble e insoluble y tiene la particularidad de retener agua en el intestino delgado, lo que termina ablandando las heces. Un ensayo multicéntrico que tomó como referencia el American College of Gastroenterology encontró que comer dos kiwis verdes por día se asoció con un aumento de al menos una evacuación y media espontánea y completa por semana en personas con estreñimiento funcional o con síndrome de intestino irritable con predominio de constipación. El mismo trabajo registró mejoras en la consistencia de la materia fecal y en el esfuerzo que demanda ir al baño.

Ciruela pasa: fibra, sorbitol y fenoles

La ciruela pasa juega en otra cancha. Aporta fibra y pectina, sí, pero su truco más conocido es el sorbitol, un alcohol de azúcar que el intestino delgado absorbe a medias. Lo que no se absorbe arrastra agua hacia la luz intestinal y eso termina ablandando el bolo. Una revisión disponible en la base de datos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos agregó un dato interesante: también ciertos compuestos fenólicos parecen sumar al efecto laxante. Lo que se ve en la práctica es que la ciruela pasa trabaja más sobre el volumen de la deposición que sobre la velocidad del tránsito.

  • Kiwi: dos unidades verdes por día, con su cáscara fina bien lavada si el paladar lo permite, repartidas entre el desayuno y la merienda.
  • Ciruela pasa: entre cinco y diez unidades diarias para empezar a notar efecto, siempre remojadas o acompañadas de un vaso grande de agua.
  • Agua: la fibra sin hidratación no empuja nada, así que la hidratación es tan importante como la fruta.
  • Subida gradual: sumar de a poco para que el intestino no se descompense con gases o distensión de entrada.
  • Constancia: el efecto no aparece con un solo día de prueba; hay que sostener el consumo al menos dos o tres semanas para sacar conclusiones.

Empate clínico, diferencia práctica

Cuando se las puso cara a cara en estudios comparativos, kiwi, ciruela pasa y psyllium mostraron mejoras parecidas en la cantidad de evacuaciones espontáneas completas en pacientes con estreñimiento crónico. No hay un ganador indiscuti­ble y, según aclaran los especialistas, la diferencia termina siendo de tolerancia: el kiwi suele generar menos hinchazón y menos molestias digestivas, mientras que la ciruela pasa saca ventaja cuando el problema de fondo son heces secas y duras. La elección, dicen, depende del cuerpo de cada uno.

“Cuando le pregunté a Raúl qué le recomendaba él a los vecinos que iban con la cara larga por el tema de la constipación, se rió y dijo algo que resumió bastante bien la cuestión: 'Yo les digo que prueben, pero que prueben de a poco, porque la panza no se acostumbra de un día para el otro'. Una frase de verdulero, pero con el mismo consejo que repiten las guías de gastroenterología: la incorporación gradual, paciente y acompañada de agua, es la única manera de que estas frutas cumplan lo que prometen.”Raúl, verdulero de Villa Devoto
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