Hamburguesas con nombre propio: así es el salto de El Gordis del streaming al mostrador de Palermo
Federico Perales, conocido en redes como El Gordis, dejó las reseñas y abrió una hamburguesería en El Salvador y Fitz Roy. Carnes smash, una opción de pollo, pantallas para pedir y una cocina paralela dedicada a las entregas.

Lo primero que uno ve al llegar a la esquina de El Salvador y Fitz Roy, en pleno Palermo, no es un cartel gigante ni una fila que da vuelta a la manzana. Es una puerta de madera con un dibujo de una hamburguesa sonriente, unas mesas altas pegadas a la ventana y un par de pantallas táctiles que prometen lo que muchos locales todavía esquivan: pedir y pagar sin chocarse con nadie. Ahí adentro, entre paredes con frases de colores y olor a carne a la plancha, está la primera hamburguesería propia de Federico Perales, más conocido en Instagram y TikTok como El Gordis. Después de tres años comiendo y reseñado hamburguesas ajenas, se sentó del otro lado del mostrador.
El proyecto nació de una sociedad entre Perales y un empresario gastronómico con el que ya había trabajado. El desarrollo del local llevó un año y tres meses y las recetas se terminaron de ajustar de la mano de un chef ejecutivo. La propuesta es corta, concreta y sin demasiados vuelos: cinco hamburguesas en la carta, cuatro de carne y una de pollo, servidas en pan brioche con medallones de estilo smash.
La carta, con precios y combinaciones
- La Clásica: cheddar, pepinos encurtidos, cebolla y Salsa Gordis. Simple, 16.000 pesos; doble, 22.500.
- La Tasti: tomate, lechuga y la versión propia de la salsa de la casa. 16.000 pesos la simple y 22.500 la doble.
- La Cuarto: cheddar, cebolla, ketchup y salsa de la casa. 16.000 pesos la simple y 22.500 la doble.
- La Bacon: cebolla crocante, bacon glaseado, cheddar y una salsa específica. 21.500 pesos la simple y 28.000 la doble.
- La Chicken: medallón de pollo crocante, pan con sésamo, cheddar, bacon glaseado, lechuga, ranch y mostaza con miel. Un único tamaño, a 16.000 pesos.
- Un extra de Salsa Gordis en un recipiente aparte cuesta 1.000 pesos.
Los precios de la carne arrancan en 16.000 pesos y trepan hasta 28.000 en la versión doble de la Bacon. La carta es la misma para comer en el salón o para retirar el pedido en el mostrador. Las papas fritas, que se ofrecen como acompañamiento, llevan un sazonado propio a base de hierbas y especias que eligió Perales, y la mezcla de la carne tiene una composición detallada: 50 por ciento de vacío, 40 por ciento de tapa de asado y 10 por ciento de grasa. Son números que el propio creador de contenido repite cada vez que puede, porque durante años se la pasó desglosando blends ajenos en sus videos.
El local se puede usar como cualquier hamburguesería de barrio: uno se sienta, pide, come y se va. La diferencia es que la fila, cuando la hay, se corta sola. En la entrada hay dos pantallas que permiten armar el pedido paso por paso, elegir si uno quiere comer adentro o retirar, y pagar con tarjeta o medios electrónicos. También está la opción clásica de ir a la caja y pagar en persona, con la cola de rigor. Para las entregas a domicilio, en cambio, la operación se montó aparte: según explicó Perales, las plataformas trabajan con una cocina separada, de manera que el salón no se resiente ni en los tiempos ni en la calidad de lo que sale a la calle.
“La lógica fue simple: si yo durante tres años fui el cliente más heavy de las hamburgueserías, ahora quería armar el lugar al que yo mismo iría a comer. Que la gente pueda pedir sola, sin esperar, y que la carne sea la misma en el mostrador que en la app.”Federico Perales, creador de contenido y dueño de Gordis Burger
En las primeras semanas, el movimiento fue fuerte. Perales contó que el negocio llegó a vender 3.000 hamburguesas en una sola jornada, un número que suena exagerado para un local chico de Palermo pero que, según dice, se sostuvo varios días. Por ahora no hay intención de abrir una segunda sucursal a la vuelta: la prioridad, asegura, es aceitar la operación y ajustar detalles.
Qué tener en cuenta antes de ir
- Dirección: El Salvador y Fitz Roy, Palermo. No tiene delivery propio, pero trabaja con plataformas a través de una cocina externa.
- Cómo pedir: dos pantallas táctiles en la entrada o caja tradicional, con pago electrónico o tarjeta.
- Estacionamiento: zona con varias playas pagas a pocas cuadras, además de las calles laterales.
- Horarios: el local abre al mediodía y cierra a la madrugada, con servicio de salón y retiro por mostrador.
Antes de irme me quedo charlando un rato con Marcos, un vecino de Villa Crespo que se acercó por la recomendación de un amigo. Pidió la Bacon doble y se sentó en una de las mesas altas que dan a la calle. Comercia todo el día con clientes del barrio y, por deformación profesional, mira mucho los precios. Con todo, dice, volvió a pedir lo mismo. Me cuenta que la diferencia la marca el pan, la cebolla crocante y el hecho de que uno pueda sentarse a comer tranquilo sin que nadie lo apure. Le pregunto qué pesa más cuando elige una hamburguesa y se queda pensando un segundo antes de responderme con una sonrisa: mientras esté buena, el resto se acomoda. Me despido en la puerta mientras entran dos chicas que ya saben de memoria la receta que van a pedir en la pantalla, y me voy pensando que, en una ciudad donde aparecen hamburgueserías nuevas cada semana, el truco de Gordis Burger no parece estar en inventar nada raro, sino en hacer bien las cosas que cualquier vecino de Palermo espera encontrar cuando cruza una puerta.
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