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Sábado, 17 de octubre de 2026
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La pasarela del Palacio San Miguel despidió otra edición de la semana de la moda con acento federal y artesanal

Durante cinco jornadas en el Palacio San Miguel se conocieron las propuestas para el verano 2027: hubo lugar para nombres consagrados, jóvenes diseñadores, moda sustentable y miradas regionales desde Misiones y Chile. Benito Fernández cerró el ciclo repasando cuatro décadas de carrera.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios · · 4 min de lectura
La pasarela del Palacio San Miguel despidió otra edición de la semana de la moda con acento federal y artesanal

Son las nueve de la noche en Palermo y el portón del Palacio San Miguel todavía tiene gente esperando para entrar. Las últimas ediciones de la Argentina Fashion Week suelen arrancar con esa fila larga, mezcla de público fashionable, estudiantes de diseño y vecinos del barrio que se acercan a mirar. Esta vez la cita fue la número 67 y, como me contó Marta, una vecina de siempre del lugar, hace años que la semana de la moda es parte de la rutina del barrio: "Ya sabemos que durante unos días esto se llena de cámaras y de gente con tacos, y después vuelve a la calma". A esa calma me agarro para ordenar lo que dejó el evento, que durante cinco jornadas volvió a poner en escena a la industria local con un perfil cada vez más federal y más consciente del origen de cada prenda.

Una apertura con clásicos y nupcial

La primera jornada abrió con el desfile Luxury Trends. Ahí se vio a Gustavo Cadile con Jardín de Luz, una colección de vestidos que toma referencias de la naturaleza y propone una lectura contemporánea de la feminidad, bien lejos del estereotipo de pasarela brillante. En la misma velada, Verónica de la Canal trabajó el dramatismo a través del negro y el encaje, mientras que Pía Carregal apostó a una cápsula nupcial donde las flores son el elemento central de cada pieza. La idea fue mostrar que el verano 2027 puede venir con distintos registros: del blanco nupcial al negro más solemne, pasando por las texturas orgánicas.

La juventud, la sustentabilidad y la identidad porteña

Al segundo día le llegó el turno de los nuevos creadores, con la final del concurso Yo, el joven creador de moda 2026. El primer puesto fue para Lourdes Palacios Inza, estudiante del Instituto Palladio de Mar del Plata, que se llevó el reconocimiento con una colección que toma como punto de partida la identidad visual de Buenos Aires: los colectivos, el fileteado porteño y la gráfica urbana de la ciudad. En la misma jornada, la Asociación Moda Sostenible Argentina (AMSOAR) mostró lo que hace su red de firmas. Cosecha Vintage, Sianayuki y UME llevaron a la pasarela prendas trabajadas con materiales naturales, técnicas de upcycling y un fuerte componente artesanal, en línea con un reclamo que ya es masivo en la industria.

Misiones y Chile, la mirada más allá de la General Paz

La tercera jornada fue la más federal. Misiones Fashion Week llevó al Palacio San Miguel diez firmas de esa provincia, con una lógica clara: rescatar oficios y materiales locales. Entre ellas se destacó Khayén, que trabaja con descartes de fábricas textiles y los reacomoda mediante la técnica del patchwork, transformando retazos en prendas nuevas. La Cámara Argentina de la Moda completó la noche con Francisco Ayala y su colección Oficios, una propuesta centrada en el telar, el crochet y la pintura a mano sobre seda. Chile Fashion Week también dijo presente con seis diseñadores, entre ellos Sofía Basurto, Luis Nario y Roberto Bugueño, en un cruce que volvió a mostrar el vínculo entre las industrias creativas de ambos países.

Benito Fernández y el cierre de cuatro décadas

El broche lo puso Benito Fernández, que festejó cuarenta años en la moda con el desfile Mi historia. La propuesta fue un repaso por distintas etapas de su carrera, con diseños de colecciones anteriores reinterpretados para la ocasión. La pasarela funcionó como un archivo abierto: hubo piezas emblemáticas de sus primeras colecciones conviviendo con versiones actualizadas, en un juego que le permitió dialogar con sus propios orígenes sin repetir la fórmula.

Antes de salir del Palacio, volví a cruzarme con Marta, la vecina del barrio que me había contado cómo se vive la semana de la moda desde la vereda. Mientras se acomodaba el saco y miraba cómo se desarmaba el escenario, me dijo algo que me quedó dando vueltas: "Está bueno ver que la moda no es solo lo que viene de afuera. Acá también se hace, y se hace bien". Esa frase, dicho sea de paso, resume bastante lo que dejó esta edición: una pasarela que abrió la puerta a oficios, provincias y generaciones que suelen quedar afuera del relato central de la industria.

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Hernán QuirogaSociedad y barrios

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